domingo, 17 de junio de 2007

Luna


Es donde estoy cuando pienso en ti
donde me refugio cuando sufro
donde lloro cuando estoy desconsolado.

Llena cuando estas cerca
nueva cuando te alejas
cuando te conozco crece
cuando desconozco mengua.

Gira con cada latido de mi corazón
porque en ella se refugian mis sentimientos
sólo ella sabe cómo mi corazón late
cuando te acercas y te alejas
cuando te conozco y te desconozco.

Allí me iría si quisiera estar solo
allí me iría si quisiera estar contigo
allí viviría por y para ti
porque allí te tengo a refugio
en lo más profundo de mi corazón.

Diego Carrizo.

jueves, 14 de junio de 2007

Qué miedo me da tener miedo
y no tenerlo.
Hasta me tiemblan las pecas...
cambian de sitio cuando cierro los ojos.

Por ti no duermo, mi humor es canino.
En mi mente se enzarzan tus pensamientos
y mi corazón está lleno de raneras.

Me imploro calma, seguridad, firmeza.
Recojo mares embravecidos en mi pecho
y muchos nudos de marinero
pueblan mi estómago y mi garganta.

Relativizo, te quito importancia...
Pero en mil formas, como una masa oscura
tu nombre aparece y me arrastra a las sombras.

Quiero que pases, que te vayas,
y salgas de mi vida como entraste.
Gozar de la gelatina del verano
y sus suaves aires.

Luna Roja

martes, 5 de junio de 2007







A veces te asustan mi risa

y mis caras de sueño.


Las sopas con ondas
te sorprenden por dentro.

No entiendes, no puedes,
no sabes hacerlo;
y mis lagrimones salpican tu ego.



Pero hoy no temas,

en pijama soy inofensiva.


Y acércate un poco.


Aunque no lo creas,

tengo una edición ilimitada de caricias para darte.



Luna Roja 3-6-07

YA NO ESTÁN


Con el atrevimiento de la primera lágrima
y el despertador de los lunes
se han marchado.

Ahora el blanco es frío
y tirita desnudo tu cuarto.
Aquí dormitaron tus sueños, tus recuerdos,
todos esos detalles de colección.

Y a modo de museo,
estas paredes, ya sordas,
exponían desde los billetes de un viaje imaginario
hasta un calcetín olvidado,
pasando por miles de fotos y banderas rasgadas.

Solo. Lo has dejado solo
y al entrar en tu cuarto
veo solamente un espejo. ¡Qué paradoja!
¿Para qué un espejo donde no hay nadie?
Donde no hay nada que reflejar,
pues todo te lo llevaste.
Luna Roja

martes, 29 de mayo de 2007

Desde mi ventana.




Puedo ver el sol esconderse,
asustado por tus ganas de llorar.
Gritas en un intento de hacerlo pero no lo consigues…
De nuevo lo intentas, esta vez con más fuerza.

Y lloras, sí, y lo haces con tal estruendo que ya estás sola.
Sólo te acompañan tus lágrimas, las mismas que inundan las calles de soledad y de tristeza,
las que nos hacen ver la realidad en blanco y negro, pues la tiñes con tus sollozos.

No llores, pues tu tristeza es la nuestra,
porque cuando tú lloras, todos lo hacemos.
Aunque sea solo por dentro, nos empapas de melancolía.

Ahora te observo desde mi ventana, y lloras…
sigues llorando…
Cuéntame cuál es la razón de tus penas
para poder compartirlas con las mías y juntas, poder llorar,
una desde abajo y otra desde arriba…




A.M.O




martes, 22 de mayo de 2007




Mareas de agua brotan de mi cintura.
El aire fresco empapa mi pelo
y un melancólico cosquilleo corre por mi columna.
Una vuelta, un recuerdo, un paseo...
es sólo una playa, tan sólo una vida.

Calles plagadas de juegos fantasma,
piedras que rompen la orilla,
malecones infinitos como el mar,
caras y ruidos que vagan en mi orilla
invaden, chocan...
Y a ritmo de vals se retuercen en mi cabeza.


Siluetas de colores pastel, que yo sé, nunca serán,
y sombras felices de un tiempo donde el sol ya no alumbra.
Sin saber si fue verdad, te diré
que a pesar de no ser perfecto,
sé que fui feliz.




Nadia Velasquez.






¿Por qué?

Rota me has dejado por dentro,
como un cielo sin estrellas,
como un bosque sin árboles,
como un pájaro sin canto.

¿Por qué?

Siento como si me faltara el alma,
como si mis ojos no tuvieran mirada,
como si mi boca no tuviera versos,
como si mi corazón no palpitara.

¿Por qué?

Crece en mi pecho una semilla negra
que amenaza con partirme en dos.
¡Es tanto el dolor!
que siquiera a doler me llega.
¡Es tanta la ausencia!
que no te echo de menos.

Maitane Arregui Razquin